domingo, 26 de junio de 2016
sábado, 18 de junio de 2016
sábado, 11 de junio de 2016
viernes, 3 de junio de 2016
Cada vez más jóvenes adolescentes sienten síntomas de trastornos de ansiedad como taquicardia, mareos, la sensación de ahogo, de pérdida del control y de muerte inminente. Los profesionales de la salud alertan de que las presiones sociales están llevando a adolescentes a desarrollar fobias.
Si sufres ansiedad, tranquilo que con la ayuda de profesionales este trastorno no es un callejón sin salida. Para combatir los trastornos de ansiedad los terapeutas enseñan a los adolecentes a aceptar la incertidumbre, ser pacientes y dejar de lado las obsesión de controlar todo y a corregir ciertos hábitos como, por ejemplo, buscar permanentemente saber si le pasó algo a un ser querido.
La pubertad es una etapa muy inestable y por eso los trastornos de ansiedad aparecen con más frecuencia. Si acabó la infancia, el adolescente empieza a ser cobrado por la familia y la sociedad a asumir responsabilidades de la vida adulta y eso genera miedos en el joven. En la adolescencia también uno empieza a tener conciencia de que no es inmortal, de que la muerte nos espera a todos.
Hoy, los trastornos de ansiedad se empiezan a diagnosticar a los 14 años y en algunos casos aun más temprano. Los síntomas tienden a ser crónicos, pero tienen buen pronóstico si la familia del adolescente o el propio joven identifican síntomas de que está empezando a sufrir problemas con la ansiedad.
¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad en adolescentes?
1. Los síntomas emocionales del trastorno de ansiedad
• preocupación,
• temor,
• inseguridad,
• dificultad para decidir,
• miedo,
• pensamientos negativos sobre uno mismo
• pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros,
• temor a que se den cuenta de nuestras dificultades,
• temor a la pérdida del control,
• dificultades para pensar, estudiar, o concentrarse, etc.
• ir de un lado para otro sin una finalidad concreta,
• llorar,
• quedarse paralizado, etc.
2. Los síntomas físicos del trastorno de ansiedad
• sudoración,
• tensión muscular,
• palpitaciones,
• taquicardia,
• temblor,
• evitación de situaciones temidas,
• fumar, comer o beber en exceso,
• molestias en el estómago,
• otras molestias gástricas,
• dificultades respiratorias,
• sequedad de boca,
• dificultades para tragar,
• dolores de cabeza,
• mareo,
• náuseas,
• molestias en el estómago,
• tiritar, etc.
• intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.),
• tartamudear,
domingo, 29 de mayo de 2016
Autolesiones de adolescentes: Peligrosa forma de sentir
por Carol Galleguillos, equipo de Psicología y Tendencias
Lo que mencionábamos se denomina autolesión, autoagresión o herida autoinflingida, y son aquellos daños al propio cuerpo producidos de manera consciente e intencionada por un individuo con el objetivo de liberar emociones intensas. Esto se puede manifestar a través de cortes, quemaduras y rasguños por nombrar algunas formas. Son usualmente los adolescentes quienes se realizan estos cortes, generalmente en sus extremidades o abdomen, lugares que fácilmente se pueden ocultar bajos sus ropas.
¿Por qué los adolescentes se autoinflingen heridas?
Foto: La Segunda
Es importante destacar que las autoagresiones de estas características se efectúan por parte de los adolescentes como una forma de expresar aquellos sentimientos intensos que no saben, o no pueden, asumir de otra manera. Por ejemplo, grandes sentimientos de rabia, tristeza, dolor y soledad, los que comúnmente pueden desbordarlos emocionalmente, y que al desconocer otros medios de expresión liberadora, terminan sintiendo emocionalmente a través del propio cuerpo. Esto mismo explica por qué son comúnmente las jóvenes las que realizan estos actos, ya que están acostumbradas a no expresar directamente emociones fuertes y displancenteras, y además, están más conectadas con su cuerpo que los hombres de su edad. Por lo mismo, finalmente es allí donde muchas adolescentes terminan dibujando su sentir.
Una buena metáfora para entender lo que sienten, es imaginarse una olla a presión sonando muy fuerte. Llega un punto en que algo hay que hacer para liberar tanta presión. Allí, al remover la válvula (realizarse heridas) lo que se está haciendo es liberar de algún modo la presión interna, y que aunque funciona (alivia), mantiene la tapa puesta (siguen sintiéndose enrabiados, dolidos y tristes).
Como ya hemos visto, los adolescentes realizan estos actos frecuentemente como un modo de lidiar con elevados montos de estrés y así aliviar la intolerable tensión que sienten y que para algunos resulta insostenible. Además de esto, al dejar una huella visible del dolor (herida), logran materializar en algo concreto y físicamente doloroso su dolor emocional, haciéndolo mentalmente más entendible, justificable y manejable. Es importante mencionar que al provocarse heridas el cuerpo secreta endorfinas, lo que analgésicamente se traduce en sensación de bienestar y relajo, lo que produce una sensación placentera inmediata.
¿Hay algún modo de prevenirlo?
Como ya hemos dicho en otros artículos (leer “Alexitimia: la incapacidad de entender las emociones”), la mejor manera de prevenir con nuestros hijos es a través de una buena comunicación, y enseñándoles a conocerse y respetarse a sí mismos. Eso les entregará las herramientas básicas para lidiar con momentos angustiantes a lo largo de sus vidas. Se ha visto que aquellas personas con mayor inteligencia emocional (capacidad de adaptación, autoestima, empatía, comunicación, asertividad, etc.) tienen más éxito en resolver sanamente sus conflictos emocionales que quienes no lo han desarrollado. Por otro lado, aquellos que tienen menor inteligencia emocional y tienden a estados depresivos, son más propensos a agredirse a sí mismos en momentos altamente estresantes.
Foto: La Segunda
Es común que al enterarse de que sus hijos se cortan, muchos padres se asusten pensando en que es un acto suicida. Aquí el tema se torna aún más delicado, ya que si bien estos actos no conforman en sí un intento de quitarse la vida, no se puede descartar por completo un riesgo de este tipo. En este sentido, lo mejor es la evaluación y tratamiento por parte de un profesional de la salud mental, quien pueda ayudarlos a identificar las causas subyacentes al acto en sí.
Sin embargo, existen ciertas estrategias que se pueden utilizar para favorecer el cese del daño autoinflingido y promover conductas más sanas de resolución de conflictos en los adolescentes. En primer lugar, es importante reconocer cuando la intensidad de la emoción es tal que surgen deseos de hacerse daño. Allí, la sugerencia es distraerse del impulso agresivo de alguna manera, como concentrándose en la respiración, hablando con alguien de confianza, escribiendo en un diario lo que siente, contando hasta diez, pintando, etc. La idea acá, más que centrarse en los deseos de agresión, es tratar de pensar y sentir aquello que causa el malestar, buscando mejores maneras de afrontarlo.
En segundo lugar, es importante aprender a calmarse por sí mismos y sin lastimarse. Para ello es necesario descubrir qué elementos o actividades lo calman, de modo de propiciar un saludable manejo del estrés por esa vía. Este trabajo no es fácil, pero pueden ser estrategias útiles de llevar a cabo. A pesar de esto, se reitera la importancia de consulta con un profesional que evaluará el riesgo presente y elaborará planes de tratamiento para cada caso.
Finalmente, como mencionábamos en un comienzo, si bien muchas veces se torna invisible, esta conducta es una realidad presente en nuestros jóvenes, y la mejor manera de prevenirla es justamente aprender a procesar de manera saludable aquello que más nos duele.
viernes, 27 de mayo de 2016
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Anemia por falta de hierro en la infancia y adolescencia
Fecha de publicación: 17-07-2013
¿Qué es la anemia por déficit de hierro?
Los glóbulos rojos de la sangre transportan el oxígeno que nuestro cuerpo necesita, unido a hemoglobina. Esto es esencial para obtener energía para realizar las tareas de la vida diaria.
La hemoglobina se forma con hierro. Si hay falta de hierro en la sangre se produce menos hemoglobina. Esto afecta a la producción de las células rojas de la sangre y puede causar anemia. Una disminución en la cantidad normal de hemoglobina y glóbulos rojos (hematíes) en la sangre se llama anemia. Como los hematíes son necesarios para llevar oxígeno a las células y tejidos, la anemia puede afectar a su funcionamiento.
La anemia por déficit de hierro se desarrolla poco a poco. Pasa por tres etapas sucesivas:
- Disminución de las reservas de hierro que tiene nuestro cuerpo
- Si no se reponen estos depósitos, se agota el hierro que va en la sangre
- Al final se forma menos hemoglobina y glóbulos rojos, y aparece la anemia.
¿Por qué se produce?
Los niños y adolescentes tienen más riesgo que el resto de la población de tener déficit de hierro. Sus necesidades son mayores, debido a su mayor crecimiento.
Se puede decir que la causa más frecuente de déficit de hierro en la infancia es: un aporte insuficiente de hierro en la dieta. La dieta no siempre cubre bien estas necesidades.
Aunque existen otras causas, como la pérdida de sangre; esto es más común entre las chicas adolescentes, por la menstruación.
¿Cuál es la cantidad de hierro que se necesita en la infancia?
En la infancia se requiere distinta cantidad de hierro en función de la edad:
- Los bebés que toman leche materna reciben el hierro que necesitan hasta los 6 meses de vida. Después de esta edad, es necesario dar papillas de cereales u otros alimentos que aportan hierro. Si el bebé toma leche artificial, se deben utilizar fórmulas enriquecidas con hierro. Cuando se introduce alimentación de forma adecuada entre los seis meses y el año de vida, se cubren las necesidades de hierro.
- A partir del año de edad, las necesidades de hierro se pueden cubrir con una alimentación completa y equilibrada. Se recomienda dar una alimentación rica en hierro hasta los 18-24 meses. A veces, los niños que toman mucha leche sustituyen los alimentos ricos en hierro por leche y derivados, aportando menos hierro. Por ello, se debe limitar la cantidad de leche a 470-700 ml al día (tres vasos o equivalente).
Los adolescentes necesitan más cantidad de hierro. Es la época de mayor crecimiento. Además, las niñas de esta edad van a necesitar un aporte mayor debido a las pérdidas a través de la menstruación. Los deportistas jóvenes que hacen regularmente un ejercicio intenso tienden a perder más hierro y pueden requerir mayor cantidad en su dieta. De todas formas, con una dieta equilibrada, variada, se cubren sus necesidades sin requerir suplementos.
¿Cuáles son los alimentos ricos en hierro?
Hay dos grupos de alimentos con mucho hierro:
- Hierro de origen animal: carne (sobre todo la carne roja), pescado (atún, salmón…) y huevos.
- Hierro de origen vegetal: cereales enriquecidos en hierro, legumbres (guisantes, lentejas…) y verduras de hoja oscura (espinacas, acelgas…)
Es importante tomar estos alimentos junto con otros que tengan vitamina C. Así mejora la absorción de hierro. Ejemplos: tomates, fresas, naranjas o brócoli.
¿Es necesario realizar pruebas para detectar la carencia de hierro? ¿Qué pruebas?
NO es necesario hacer pruebas para detectar carencia de hierro a todos los niños, ya que el riesgo de padecerla es bajo. Solo se realizan a niños que tengan riesgo. También cuando el pediatra la sospeche, por sus síntomas o sus antecedentes.
Los niños con más riesgo de déficit de hierro son:
- aquellos cuyas madres han sufrido anemia durante el embarazo
- los bebés prematuros o con bajo peso al nacimiento
- lactantes que reciben leche artificial que no está reforzada con hierro o
- bebes que reciben leche entera de vaca antes del año de vida.
Para detectar la falta de hierro y la anemia hay que realizar un análisis de sangre. Se habla de anemia cuando la hemoglobina está baja.
¿Qué síntomas tiene? ¿Cuándo debo acudir al médico?
Muchos niños no presentan ningún síntoma porque los depósitos de hierro se van agotando poco a poco. Hasta que no hay anemia (disminución de glóbulos rojos), no aparecen los primeros síntomas:
- Cansancio y debilidad
- Piel pálida
- Latidos del corazón rápidos
- Irritabilidad
- Pérdida de apetito
- Infecciones de repetición
- Crecer menos de lo normal
lunes, 16 de mayo de 2016
Depresion en adolescentes
Depresión en adolescentes
Definición
Es un trastorno que afecta a los adolescentes y que lleva a que se presente tristeza, desánimo, pérdida de la autoestima y pérdida de interés en actividades habituales.
Ver también:
- Trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA)
- Trastorno bipolar
- Depresión
- Depresión grave
Nombres alternativos
Depresión juvenil; Depresión en la adolescencia
Causas
La depresión puede ser una respuesta a muchas situaciones y factores de estrés en los adolescentes. En ellos, el estado anímico depresivo es común debido a:
- El proceso normal de maduración y el estrés que se presenta con éste.
- La influencia de las hormonas sexuales.
- Los conflictos de independencia con los padres.
También puede ser una reacción a un suceso perturbador, como:
- La muerte de un amigo o pariente.
- La ruptura con la novia o novio.
- El fracaso en la escuela.
Los adolescentes que son más propensos a resultar deprimidos cuando experimentan eventos estresantes:
- Tienen baja autoestima.
- Son muy autocríticos.
- Sienten poco control sobre los acontecimientos negativos.
Las niñas adolescentes presentan el doble de posibilidades de experimentar depresión que los niños. Un antecedente de depresión en la familia también pone a los adolescentes en mayor riesgo.
Los siguientes eventos o situaciones pueden causar depresión:
- Agresión o acoso en la escuela o en otra parte.
- Abuso o maltrato infantil, tantofísico como sexual.
- Falta de destrezas sociales.
- Dificultades de aprendizaje.
- Enfermedad crónica.
- Crianza o cuidados deficientes.
- Acontecimientos estresantes de la vida, como la pérdida de uno de los padres por muerte o por divorcio.
Muchos adolescentes con depresión también pueden tener:
- Trastornos de ansiedad.
- Trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA).
- Trastorno bipolar.
- Trastornos alimentarios (bulimia yanorexia).
Síntomas
La depresión puede cambiar la forma como los adolescentes se ven a sí mismos y a sus vidas, así como las personas en torno a ellos. Los adolescentes con depresión por lo general ven todo más negativamente y son incapaces de imaginar que cualquier problema o situación se puede resolver de un modo positivo.
Todos o algunos de estos síntomas de depresión pueden estar presentes:
- Cambios en el apetito (por lo general pérdida del apetito pero a veces aumento).
- Dificultad para concentrarse.
- Dificultad para tomar decisiones.
- Episodios de pérdida de la memoria.
- Fatiga.
- Sentimiento de agitación, inquietud e irritabilidad.
- Sentimientos de minusvalía, desesperanza, tristeza u odio hacia sí mismo.
- Pérdida del interés o el placer en actividades que alguna vez eran divertidas.
- Pensar o hablar acerca del suicidio o la muerte.
- Problemas para dormir, sueño excesivo o somnolencia diurna.
Algunas veces, el comportamiento de una persona puede cambiar o puede haber problemas en el hogar o en la escuela sin ningún síntoma de depresión.
- Comportamiento inadecuado (incumplimiento de toques de queda, actitud desafiante poco común).
- Conducta delictiva (como el hurto).
- Comportamiento irresponsable.
- Rendimiento escolar deficiente; baja en las calificaciones.
- Distanciamiento de la familia y los amigos (pasar más tiempo solo).
- Consumo de alcohol u otras sustancias ilegales.
Si estos síntomas duran por lo menos dos semanas y afectan el estado de ánimo o la capacidad para desempeñarse, consiga tratamiento.
El suicidio es un riesgo para todos los adolescentes deprimidos. Ver el artículosuicidio y comportamiento suicida para mayor información sobre cómo reconocer y tratar los sentimientos suicidas.
Pruebas y exámenes
La verdadera depresión en adolescentes a menudo es difícil de diagnosticar, dado que los adolescentes normales tienen altibajos en su estado anímico, los cuales pueden alternar en períodos de horas o días.
A veces, cuando se les pregunta, los niños o los adolescentes dirán que no son felices o están tristes. Los médicos siempre deben preguntarle a los niños o adolescentes sobre síntomas de depresión.
El médico llevará a cabo un examen físico y ordenará exámenes de sangre para descartar causas médicas de los síntomas. Igualmente evaluarán al adolescente en búsqueda de signos de drogadicción. Lo siguiente puede causar u ocurrir debido a la depresión:
- Consumo excesivo de alcohol
- Consumo regular de marihuana (mariguana)
- Consumo de otras drogas
El médico también revisará:
- Los antecedentes de tristeza, irritabilidad, al igual que pérdida del interés y placer del paciente en actividades normales.
- Signos de otros problemas psiquiátricos, como ansiedad, manía o esquizofrenia.
- Riesgos de suicidio u homicidio, es decir, si el adolescente es un peligro para sí mismo o para los demás.
La información de familiares o profesores con frecuencia puede ayudar a identificar la depresión en los adolescentes.
Tratamiento
Las opciones terapéuticas para los adolescentes con depresión abarcan:
- Tratamiento complementario por parte de un médico
- Psicoterapia
- Medicamentos antidepresivos (posiblemente)
El tratamiento se debe acomodar al adolescente y a los síntomas. Las familias con frecuencia ayudan en el tratamiento de la depresión del adolescente.
MEDICAMENTOS
El primer medicamento que se ensaya normalmente es un tipo de antidepresivo llamado inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS). Fluoxetina (Prozac) y escitalopram (Lexapro) son los únicos aprobados por la FDA para tratar la depresión mayor en adolescentes (edades de 12 a 17 años). La fluoxetina también está aprobada para niños de 8 años en adelante.
NOTA: los ISRS y otros antidepresivos portan una advertencia de que pueden aumentar el riesgo de pensamientos y acciones suicidas en niños y adolescentes. Otra evidencia acerca de estos fármacos no ha mostrado que los antidepresivos incrementen el riesgo de suicidio en niños.
Los médicos todavía están recetando ISRS y otros medicamentos antidepresivos para adolescentes con depresión. Varios puntos importantes respecto a tomar cualquier antidepresivo abarcan:
- Los niños y los adolescentes que toman medicamentos deben asistir a control con un médico en busca de efectos secundarios. Los padres o cuidadores deben estar atentos a pensamientos o comportamientos suicidas, nerviosismo, agitación, irritabilidad, malhumor o insomnio que estén empeorando. Consiga ayuda médica para estos síntomas de inmediato.
- No deje de tomar estos medicamentos sin hablar primero con el médico.
No todos los antidepresivos están aprobados para su uso en niños y adolescentes. Por ejemplo, los antidepresivos tricíclicos no están aprobados para su uso en adolescentes.
PSICOTERAPIA
Casi todos los adolescentes con depresión se benefician de algún tipo de psicoterapia. La psicoterapia es un buen espacio para hablar de sus sentimientos y preocupaciones y aprender formas de manejarlos.
Los tipos de psicoterapia abarcan:
- La terapia cognitiva conductista le enseña a las personas deprimidas formas de combatir los pensamientos negativos. Esto hace que estas personas sean más conscientes de sus síntomas, les ayuda a conocer qué es lo que hace empeorar su depresión y les enseña habilidades de resolución de problemas.
- La terapia de familia puede ser de ayuda si el conflicto de familia está contribuyendo a la depresión. El apoyo de la familia o los profesores puede ayudar con los problemas escolares.
- La terapia psicológica (psicoterapia) puede ayudar a adolescentes a entender cuestiones que pueden estar causando su comportamiento, pensamientos, o sentimientos.
- Unirse a un grupo de apoyo de personas que están experimentando problemas como el suyo también puede ayudar. Pídale al terapeuta o al médico que le haga recomendaciones.
Algunas veces, las personas con depresión grave o que están en riesgo de suicidio pueden requerir hospitalización para recibir tratamiento.
Los adolescentes con depresión deben aprender a:
- Tomar los medicamentos correctamente y manejar sus efectos secundarios.
- Estar atentos a signos tempranos que indiquen que la depresión está empeorando y reaccionar cuando esto suceda.
- Hacer más ejercicio y buscar otras actividades que disfrute.
- Evitar el alcohol o fármacos (sea que se los hayan recetado o no). Estas sustancias afectan el cerebro y empeoran la depresión con el tiempo y también pueden alterar su capacidad de discernimiento respecto al suicidio.
- Cuando usted está luchando, hable con alguien de confianza respecto a cómo se está sintiendo. Trate de estar alrededor de personas que sean afectuosas y positivas.
Expectativas (pronóstico)
La depresión generalmente responde al tratamiento. Conseguir el tratamiento apropiado lo más pronto posible puede prevenir episodios posteriores. Sin embargo, cerca de la mitad de los adolescentes muy deprimidos seguirán teniendo problemas de depresión como adultos.
Posibles complicaciones
- Drogadicción, alcoholismo y tabaquismo.
- Efectos sobre el desempeño escolar y las relaciones interpersonales.
- Otros problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad.
- Suicidio en adolescentes.
- Violencia y comportamiento imprudente.
Por lo general, los adolescentes con otros problemas de salud mental requieren un tratamiento más prolongado y más intensivo.
Cuándo contactar a un profesional médico
Hay números a los que usted puede llamar desde cualquier parte de los Estados Unidos, las 24 horas del día, los 7 días de la semana: 1-800-SUICIDE o 1-800-999-9999.
Llame al médico de inmediato si nota uno o más de estos signos de advertencia de un suicidio.
- Entrega de las pertenencias a otros.
- Cambios de personalidad.
- Comportamiento de asumir riesgos.
- Amenaza de suicidio o planes para lastimarse.
- Retraimiento, ganas de estar solo, aislamiento.
Ver el artículo: suicidio y comportamiento suicida para mayor información.
Llame al médico si nota:
- Depresión que no está mejorando o que está empeorando.
- Nerviosismo, irritabilidad, mal humor o insomnio que es nuevo o empeora.
- Efectos secundarios de medicamentos.
¡NUNCA IGNORE UNA AMENAZA O UN INTENTO DE SUICIDIO!
Prevención
La mayoría de los adolescentes se sienten muy tristes algunas veces. Tener apoyo y habilidades de adaptación puede ayudar a evitar que dichos períodos de tristeza conduzcan síntomas depresivos más graves. La comunicación abierta con el adolescente puede ayudar a identificar la depresión oportunamente.
Asegúrese de que el adolescente reciba ayuda profesional para hacerle frente a los períodos de estado de ánimo bajo. La identificación temprana y el tratamiento oportuno de la depresión pueden prevenir o demorar los episodios.
En hogares con adolescentes:
- No guarde alcohol en la casa o hágalo bajo llave.
- Guarde bajo llave las armas de fuego y almacene las municiones por separado.
- Guarde bajo llave todos los medicamentos recetados.
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